jueves, 13 de septiembre de 2012

Mi Mundo de Ana y Mia


Muchas veces la gente nos pregunta
¿Cómo entraste en esto? ¿en Ana y Mia?

Esa pregunta es difícilmente contestable.
Yo lo he pensado mucho y ni siquiera estoy segura de ello.

Nunca me han llamado Gorda,
ni se han metido conmigo por mi peso.
La mayoría creen que se entra en este mundo 
sólo porque nos dicen Gorda o nosotras mismas nos vemos así.

Yo creo que empecé sobre los 11 años,
siempre me sentía sola, tenía amigas pero 
nunca he tenido una amiga especial, una mejor amiga.
Siempre me sentía mal por estar sola,
la soledad es muy angustiosa, no encontraba mi sitio en este mundo.
Estaba triste y comencé a estar mal conmigo misma.

Ahí empecé a cortarme como castigándome a mí misma,
ni siquiera entendía por qué, pero me hacía sentir mejor.
Empecé a dejar de comer, no tenía hambre, 
incluso a veces vomitaba cuando comía.
Ahora me sentía más sola aún,
hacía cosas que no podía contar a nadie,
cosas me avergonzaban a mí misma y nadie podía saber,
con lo cuál eso me alejó mas de la gente: mi familia, mis amigas...

Entonces escuché en las noticias algo llamado Ana y Mia,
unas "amigas", alguien que se hacían llamar PRINCESAS.
Me entró curiosidad e investigué un poco por internet.
Mi mundo se abrió de nuevo,
¡Vaya! eran gente como yo, hacían lo que yo
y ¡hablaban de eso entre ellas sin avergonzarse!

Aquí es cuando entré a este mundo de Ana y Mia.
Comencé a sentirme bien, dejé de estar sola,
hice amigas con las que podía hablar de todo esto,
gente que me apoyaba en lo que hacía y nos ayudábamos entre nosotras,
gente que sentía lo mismo que yo, AMIGAS que me entendían.

Sí, este mundo es una mierda, te destroza la vida,
te vuelve loca y tu mente se vuelve algo incomprensible.
Estás harta de esta vida y no paras de llorar.
Pero gracias a este mundo, yo salí adelante,
encontré mi sitio por fin y las amigas que tanto necesitaba.

Cuando peor estoy, vuelvo con Ana y Mia
por qué se que ellas siempre me acogerán,
porque ya forman parte de mí y no sé vivir sin ellas...
Porque sé, que tengo gente con la que hablar, que me entienden,
que no voy a estar sola nunca más, que tengo una meta.
Que he hecho fantásticas amigas que tal vez nunca he visto,
que quizás nunca las conoceré en persona, pero de las que puedo decir
que son las personas que más me han ayudado y mejor se han portado conmigo.

Gracias a todas las princesas que siempre están ahí,
 para lo bueno y para lo malo,
y que cuando nos caemos te dan la mano para ayudar a levantarte.
Porque dentro de este pequeño infierno me han enseñado el paraíso,
porque esa pequeña pulsera roja tiene más significado que cualquier joya de oro.

GRACIAS PRINCESAS, 
GRACIAS ANA Y MIA.
(porque todo tiene siempre dos caras, dentro de lo malo siempre habrá algo bueno)



miércoles, 5 de septiembre de 2012

¿Hambrienta?


Mira lo que estás a punto de comer.
Entonces lee esto.

¿Estás hambrienta?
¿Estás realmente hambrienta?
¿Podrías pasar sin eso?
Piensa en lo bien que te sentirás.
Piensa en lo bien que te verás.

Empuja eso a un lado. Bébete un litro de agua.
Ahora. Ahora mismo.
Divide la mitad del plato. Tira una mitad.
Ahora volvamos a la comida.
¿Todavía tienes hambre?

Ve y mírate al espejo. Ahora mismo. Gírate.
Mírate de arriba a bajo lo que quieres cambiar.
Escríbelo. Léelo. Dos veces.
Ve y lávate los dientes.
Bebe otro vaso de agua. Haz 10 sentadillas.

¿No te sientes bien? Si, mírate.
Mira la comida. Tú no quieres comer eso.
¿cómo de bien te sientes?
¿cómo de bien lo estás haciendo?

Tira la otra mitad. Dásela a otra persona. Guárdalo en algún lugar.
Apuesto a que te sientes bien ahora.
Haz 10 más sentadillas. Ve y tómate una ducha.
Mírate en el espejo. Date la vuelta.
Esto se va a ver mucho mejor mañana por la mañana.

Piensa en lo que pasa cuando comes algo.
Lo masticas, lo tragas, entra en tu estómago.
Entonces despacio tu cuerpo absorbe todas estas calorías,
toda esa azúcar, toda esa grasa.
Ve y mírate en el espejo. Mete la tripa.
Aprieta tus brazos y tus piernas.
Toma un vaso de agua.
Deliciosa agua refrescante, llenando.
Libre de calorías. Súper saludable.


Ahora, piensa en alguien.
Alguien que has visto, alguien que conozcas, alguien famosa.
Piensa en alguien delgada.
Siempre guapa. Tú te quieres ver como ellas.
Ahora piensa en alguien gorda.
Alguien que has visto, alguien que conozcas, alguien famosa.
Tú no eres como ellas. Ellas te envidian.
Ellas quieren ser tú. 
Mírate, eres jodidamente guapa.
Levántate. Estírate. Siente tus costillas.
Piensa en esa persona gorda.
Piensa en toda la grasa que cubre su cuerpo.
Rechoncha. Fornida. Gruesa. Obesa. Enorme. Pesada. Sebosa.
GORDA

¿TODAVÍA HAMBRIENTA?